Fard
De pronto el mundo se volvió opaco, sin color, hecho a base de líneas simples, estilizadas, que en lugar de llevar a una estabilidad y una tranquilidad dignas de cualquier diseño simple, transforma el mundo en una completa mentira, en una constante en decadencia, desde la tecnología empalagosa hasta los comentarios complacientes; solo es posible abrir realmente los ojos cuando una herramienta extraña -inexplicable en sus formas para este mundo plano decadente y sustancial- provoca el terror en unos de estos hombres y permite de algún modo darle el volumen y la forma autentica a la absurda realidad que nos escupen en la cara.
Corto de Luis Bricenco y David Alapont


